Dolor de espalda

El dolor de espalda es un mal más común de lo que podrías pensar, no distingue edades o géneros, simplemente aparece. Sin embargo este problema podría ser signo de problemas más significativos a nivel de la columna vertebral o del sistema nervioso central.

Te damos toda la información que necesitas como contamos cuáles son las principales causas, los síntomas que lo acompañan y como puede llegar a afectar a tu salud vertebral. También te hablamos de los distintos tratamientos que puedes conseguir para aliviarlo.

¿Qué es el dolor de espalda?

El dolor de espalda es algo que se puede presentar como una ligera punzada o como un dolor intenso y penetrante que puede causar una presión los nervios de la zona lumbar, dorsal o cervical. De allí que los tipos de dolor de espalda más comunes son la lumbalgia, la dorsalgia y la cervicalgia. Si el dolor se vuelve crónico en tu espalda, puede indicar algún malestar o problema de salud mayor en alguna de estas zonas que puede incluso necesitar una cirugía para resolverlo, pero para definir estos será necesario acudir a un especialista para conseguir toda la información necesaria.  Él será el que, con toda la información que pueda tener a través de tus síntomas, pueda reconocer las principales causas que podrían llevar a causar tu dolor de espalda.

¿Cómo se diagnostica el dolor de espalda?

El dolor de espalda que se presenta de forma más general es la lumbalgia. No se debe hacer un diagnóstico a priori de lo que lo está causando, si entre los síntomas, el dolor lumbar que tienes es agudo y tras varios días de reposo y cuidados en casa no ha desaparecido, entonces lo mejor es que acudas al médico para que pueda hacerte una evaluación sobre las causas que lo provocan. El tratamiento será el que solucionará tu problema vertebral.

Si quieres saber cómo lo hará, generalmente el médico realizará primero una entrevista para identificar qué tipo de dolor estás presentando y la zona lumbar exacta en la que se presenta. Luego de esa entrevista ya tendrá una idea previa general de lo que te podría causar la molestia y realizará un examen físico, tratando de detectar alguna anomalía, principalmente en las zonas donde le indicaste que sientes el dolor intenso.

Normalmente en el examen físico, el médico te pedirá que te sientes, te levantes o que estando acostado levantes las piernas, todo esto para determinar cuándo presentas el dolor de espalda y que tanto puedes tolerarlo. Posiblemente cuando te duela te pida que valores la intensidad del dolor en una escala del 1 al 10.

Si entre los síntomas se encuentra el hecho de que no hay posibilidad de que te muevas o no se producen espasmos musculares repentinos haciendo alguno de estos movimientos, entonces la causa de tu dolor puede ser por algún tejido blando como músculos o tendones en la zona de la espalda, que podría tratarse tan solo con relajantes musculares, pero si se evidencia que el dolor te imposibilita para ciertos movimientos, entonces lo mejor es que el doctor te ordene otros exámenes, entre los más comunes están:

  • Radiografía: para ver la correcta alineación de los huesos.
  • Resonancia magnética o tomografía computarizada: indica si tienes algún problema de hernia o con los tejidos.
  • Pruebas de sangre: para determinar si tienes alguna infección o alguna enfermedad mayor.
  • Gammagrafía ósea: es un examen que puede ordenarte el médico para ver si hay algún tipo de tumor en los huesos o desgaste por osteoporosis.
  • Electromiografía: es un estudio de los nervios de la zona, para identificar si hay alguna compresión de los nervios y qué la está causando.

Una vez realizado un diagnóstico adecuado, e identificada la causa real de tu dolor de espalda el médico procederá a indicarte algún tratamiento de salud efectivo que te ayude a llevar una buena vida.

Tratamientos para el dolor de espalda

Es importante aclarar que los tratamientos para el dolor de espalda son muchos y muy variados y dependerán de los síntomas y, sobre todo, de las causas que lo crean. Pueden ir desde sencillos tratamientos caseros con aplicación de compresas de frío y calor, pasando por tratamientos de fisioterapia con ejercicios puntuales para la zona adolorida hasta llegar, solo en los casos más graves, a una cirugía reconstructiva.

Remedios naturales

Voy a comenzar hablándote de los tratamientos más simples que puedes hacer en tu casa y las plantas medicinales que puedes tomar o colocarte como cataplasmas en la zona lumbar afectada. Primero te hablaremos de esos remedios efectivos.

  • Aceite de ajo: puedes tomar 10 dientes de ajo y sofreírlos en aceite de oliva o de almendras, luego de que haya reposado lo aplicas aún tibio en la espalda, masajeando vigorosamente en la zona adolorida. Lo dejas actuar por 3 horas y luego tomas un baño con agua tibia.
  • Jugo de limón con sal: Este es un tratamiento para ingerir. Exprimes tres limones en un vaso de agua y le añades una pizca de sal, esto lo tomas 3 veces al día. La sal ayuda a potenciar la vitamina C que contiene el limón y que es muy poderosa para aliviar el dolor de espalda.
  • Alcohol de romero: el romero tiene propiedades analgésicas y antiinflamatorias. Coloca en una botella con un litro de alcohol dos ramas de romero y déjalo reposar por 7 días. Luego podrás aplicarlo en la zona afectada todos los días antes de dormir hasta que ceda el dolor.
  • Té de salvia: la salvia es un buen desinflamatorio. Coloca a hervir 2 cucharadas de hojas de salvia bien colmadas en un litro de agua, lo dejas reposar y una vez que esté frío lo puedes beber al menos 2 veces al día. Te ayudará mucho si tu dolor es por alguna inflamación.
  • Aceite de oliva con manzanilla: es muy sencillo de preparar solo necesitas un frasco o botella de vidrio, llénalo con aceite de oliva y completa con flores frescas de manzanilla. Déjalo reposar durante 2 semanas en un lugar donde reciba luz del sol y ya luego colócalo en la nevera. Cuando se presente el dolor de espalda puedes frotar la zona afectada y te ayudará a aliviar gracias al efecto analgésico de la manzanilla.
  • Terapia de frio y calor: es quizás uno de los tratamientos más comunes. Puedes hacerlo de dos maneras: envuelve unos cubitos de hielo en una toalla y aplícalos durante 20 minutos en la zona adolorida y luego moja una toalla en agua caliente y aplícala igualmente por 20 minutos. Esto lo repites varias veces al día durante 2 días, es más que suficiente y deberías sentir alivio.

La otra forma de hacerlo es con ayuda de otros dispositivos como compresas de gel frío o almohadillas térmicas. Ten en cuenta que si tu dolor de espalda es producto de alguna lesión no debes aplicar el calor, solamente el frío, de lo contrario podría aumentar la inflamación.

  • Masajes con alcohol: sí, alcohol puro y un masaje, una combinación estupenda. pero para que funcione tienes que tener la espalda limpia y los masajes deben ser en forma circular para que la piel pueda absorber mejor el alcohol.
  • Aceite de sándalo: el sándalo tiene un efecto relajante, por eso es recomendado para masajes que alivien la tensión en los nervios de la espalda. Un masaje con este aceite te ayudará a relajarte mucho y a disminuir el dolor.
  • Té de castaña de indias: esta planta ayuda a fortalecer la espalda. Antes de dormir agrega 3 gotas de castaña de indias en un vaso de agua caliente y bebelo completo. Esto lo debes hacer a diario.
  • Romero y vinagre: esta combinación tiene efectos analgésicos y antiinflamatorios. Pon a hervir un litro de agua, agrega un cuarto de litro de vinagre y unas cuantas ramitas de romero. Déjalo reposar por unos minutos y luego, aún tibio, aplícalo con una toalla en la zona que te duele, verás como el dolor disminuye.

Aparte de estos remedios naturales, también hay otras recomendaciones que puedes tomar en cuenta para evitar que aparezca o disminuir el dolor:

  • Procura mantener un peso adecuado: el sobrepeso tiende a hacer que las articulaciones y huesos se esfuercen más de la cuenta.
  • Haz ejercicio físico: así aumentarás tu masa muscular general y ayudarás a sostener mejor la columna.
  • Consume suficiente calcio, vitamina D y magnesio: esto ayuda a fortalecer los huesos y evitar la osteoporosis.
  • Mantén una postura correcta: esto ayuda a tu columna a estar como debe estar y no esforzarse más de la cuenta. Usa una silla adecuada en el trabajo y cuida muy bien la forma en la que alzas objetos pesados.
  • Usa un buen colchón: de preferencia un colchón duro y con una almohada baja, para que tu columna se mantenga alineada.
  • Duerme de lado o boca arriba: los especialistas indican que si duermes boca abajo obligas a tu columna a soportar más peso de lo adecuado.
  • Evita el estrés: muchas veces el estrés se puede ver reflejado en las terminaciones nerviosas de la espalda.
  • Alterna el tiempo de permanencia en una sola posición: evita estar acostado, parado o sentado por más de una hora continua.
  • Evita los movimientos repetitivos: y si no puedes evitarlos entonces procura tomar periodos de descanso y estirar los músculos de la zona.
  • Evita el reposo total: el no hacer nada y permanecer acostado también puede producirte dolor de espalda. Y si tienes que guardar reposo por alguna prescripción médica, al menos procura cambiar de postura con cierta frecuencia.

Medicinas y tratamientos

Entre los que te podría recomendar el doctor una vez que te haya hecho una valoración y ya tenga el diagnóstico de tu dolor de espalda. El tratamiento farmacológico que podrías seguir y los medicamentos que podrías tomar para aliviar tu dolor:

  • Analgésicos de venta libre: el más común es el paracetamol (Tylenol), lo puedes comprar en cualquier proveedor sin necesidad de receta médica, pero debes cuidarte de no consumir más de 3000mg en un día pues podría afectar tu hígado. Si tienes problemas hepáticos diagnosticados es mejor que consultes al médico antes de consumir este medicamento.
  • Antiinflamatorios no esteroides: el ibuprofeno y el naproxeno son los que mayormente se consumen en este grupo, ayudan a reducir la inflamación en los discos de la columna y a calmar el dolor si los analgésicos no funcionaron. Igualmente debes evitar consumir dosis muy altas pues puede tener efectos secundarios no deseados.
  • Analgésicos narcóticos (opiáceos): dentro de este grupo se encuentran la codeína, la morfina y el tramadol, entre otros. no se recomiendan a menos que el dolor sea muy intenso y no haya cedido con ninguno de los fármacos anteriores. Actúan fijándose en los nervios que reciben la sensación de dolor en el cerebro y la bloquean. El problema con estos medicamentos es que si no son controlados pueden generar adicción, por lo cual te recomiendo que consultes con tu médico si los vas a consumir por más de una semana.
  • Relajantes musculares: los puedes tomar en capsulas o también hay los que se inyectan para una acción más rápida. Funcionan a través del cerebro y la médula espinal, más que en los músculos y ayudan a disminuir el dolor. También debes tomarlos con cuidado de no exceder la dosis recomendada pues podría causar somnolencia y otros efectos secundarios más severos.
  • Antidepresivos: aunque no estés triste ni sufriendo de depresión, una dosis baja de antidepresivos te puede ayudar a reducir el dolor de espalda, sobre todo si es un lumbago crónico. Lo que hacen estos medicamentos es que cambian la forma en la que el cerebro percibe el dolor y por ende sentirás cierto alivio. Los más usados son la desipramina, la duloxetina y la imipramina, aunque hay otros más que te podrían recomendar.
  • Anticonvulsivos: este tipo de medicamento te lo recomendarán si tu dolor de espalda es por daños en tu sistema nervioso ya que ayudan a cambiar y regular los impulsos eléctricos en tu cerebro. Los de uso más frecuente son la carbamazepina, el levetiracetam y el ácido valproico.

Saliendo un poco del espacio farmacológico, los médicos también te podrían recomendar:

  • Masajes: por especialistas en fisioterapia que te ayuden a relajar la zona muscular afectada.
  • Quiropráctica: una manipulación manual que ayudará a que se cure más fácilmente la zona de la espalda baja o cualquier otra que en la que presentes dolor.
  • Ejercicios para la espalda que incluyan elongaciones, estiramientos, ejercicios para fortalecer los músculos de la zona y también ejercicios aeróbicos de bajo impacto.
  • Inyecciones en la medula espinal: es un tratamiento un poco más agresivo y se aplica solo si ninguno de los anteriores ha funcionado. El médico puede optar por inyectarte cortisona o algún insensibilizante en el espacio que está alrededor de la médula espinal.
  • Cirugía: es el último de los recursos y el que aplica en la menor cantidad de casos, solo cuando tu dolor se origina por problemas estructurales en la columna, desgaste de los discos o hernias que no han reaccionado a ningún otro tratamiento terapéutico, el especialista tomará la decisión de operarte como último recurso.

Finalmente, recuerda que aunque el dolor de espalda es muy común y muchos de los medicamentos para aliviarlo son de venta libre, si tienes que consumirlos por mucho tiempo o en dosis muy altas, es mejor que consultes al médico. Un diagnóstico a tiempo puede ayudarte a prevenir daños serios en tu columna vertebral.

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