Cómo combatir el dolor cervical con estos ejercicios

El dolor cervical responde a cualquier molestia que se origina en las diferentes estructuras que conforman el cuello. Algunas de ellas son los nervios, músculos, huesos o vértebras, articulaciones, además de los discos intervertebrales. 

Este tipo de dolor imposibilita a las personas desarrollar sus actividades diarias, incluso las más simple, con normalidad. Ya que al afectar al cuello, no podrá moverlo ni girarlo por el efecto de rigidez de la afección.

El dolor cervical involucra en gran medida los nervios presentes en esa zona del cuerpo. Por lo que es probable que los primeros síntomas respondan a un entumecimiento, hormigueo o debilidad. El más característico de todo es el mareo que puede ser desde moderado a intenso, pudiendo en algunos casos, ocasionar la pérdida de la conciencia en la persona.

Causas del dolor cervical

La principal causa del dolor cervical responde a la tensión muscular excesiva que termina en un estiramiento exagerado y por consiguiente el desgarro. Es conocida entre los profesionales de la medicina como distensión muscular aunque es probable que la conozcas más como “tirón muscular”. 

Cual sea su nombre, su efecto es el mismo para la persona que empieza a presentar dolor cervical. Su efecto es de una lesión dolorosa que puede originarse de forma accidental o por un inadecuado uso o sobrecarga.

Entre las principales causas de este tirón muscular se encuentran: 

  • Esfuerzo excesivo durante la actividad física
  • Poca flexibilidad
  • Carga de peso excesivo

La distensión muscular presenta los siguientes síntomas: 

  • Fuerte dolor e imposibilidad de mover el musculo lesionado
  • Cambio de color de piel por hematomas
  • Hinchazón repentina

Teniendo en cuenta eso y si crees que padeces de dolor cervical, los síntomas comunes de esta afección son:

  • Mantener agachada o elevar la cabeza durante un tiempo prolongado
  • Mala postura mientras haces alguna tarea
  • Dormir en una mala posición
  • Torcer el cuello o girarlo bruscamente mientras realizas ejercicios
  • Levanta peso demasiado rápido o con mala postura

Los accidentes como las caídas pueden ocasionar lesiones considerables en el cuello. Fracturas en las vértebras, latigazo cervical, lesión en los vasos sanguíneo o parálisis, son algunos daños que anteceden el dolor cervical.

En el caso de presentar dolor cervical, recomendamos visitar su médico de cabecera o de confianza para un óptimo diagnostico y tratamiento.

Ejercicios para tratar el dolor cervical

Tan solo unos pocos minutos necesitas para realizar esta serie de ejercicios para trata el dolor cervical y lograr mitigar tu dolor.

Giros a los lados

  • Con la espalda recta siéntate y apoyala en el respaldo de la silla con tus manos sobre las rodillas.
  • Comienza a girar lentamente hacia la derecha y luego a la izquierda. Este movimiento tienes que hacerlo con sumo cuidado y con el esfuerzo que puedas para evitar agravar la lesión. No eleves ni bajes la cabeza, tu barbilla debe estar a la altura de los hombros.
  • En cada giro que hagas a los lados, mantén la posición durante algunos segundos.

Flexión lateral

  • Al igual que el ejercicio anterior, debes mover tu cabeza de un lado al otro solo que en este caso se trata de llevar tu oreja cerca del hombro.
  • Trata de no elevar tu cabeza, mantén la misma posición del ejercicio anterior y procede a llevar tu oreja derecha cerca de tu hombro derecho. Haz lo mismo con tu oreja y hombro izquierdo y repite.
  • Con cada movimiento, haz una ligera presión durante pocos segundos. No levantes los brazos ni tus hombros.

Flexión para adelante y atrás

  • Para realizar este ejercicio debes sentarte en una silla que no esté pegada a la pared. Igual tu espalda debe estar recta.
  • Con la barbilla a la altura de tus hombros como posición inicial, procede a llevar tu cabeza hacía atrás lo más que puedas. Regresa a tu posición inicial y luego haz el mismo movimiento pero ahora hacia adelante hasta tocar tu pecho con la barbilla.
  • Para que no haya tensión en la mandíbula, abre tu boca cada vez que hagas el movimiento. Este ejercicio tiene efecto cuando mantiene tu posición recta. Trata de no encorvar la espalda.

Elevar los hombros

  • Con la misma posición del primer ejercicio, comienza a subir lentamente tus hombros para arriba hasta tocar tus orejas.
  • Regresa a la postura inicial bajando igual de lento los hombros. Repite.

Estiramiento de mariposa

  • Este ejercicio requiere que te acuestes en tu cama. Aunque se recomienda que sea en una colchoneta puesta en el suelo para garantizar una mejor rectitud.
  • Lleva tus manos hacia atrás de tu cabeza, a nivel de la nuca y entrelaza tus dedos. Tus hombros deben quedar a la altura de tu cara.
  • En esa posición, procede a llevar la punta de tus codos lo más cerca de la colchoneta. Repite.

Postura de loto

  • Sentado en el suelo, con la espalda recta y de ser posible pegada de la pared, entrecruza tus piernas. Para eso debes colocar un pie encima de la rodilla contraria. Al principio esta postura te dolerá pero a los pocos minutos te vas a acostumbrar.
  • Durante esta posición, realiza casi todos los ejercicios que anteriormente te he explicado, exceptuando el de mariposa. Solo debes agregar la rotación completa de tu cabeza que deberás hacer lentamente.
  • Para eso debes realizar un circulo imaginario con la ayuda de tu cuello. Hazlo lento y suave para evitar incrementar la lesión. Abre la mandíbula durante este proceso.

Consejos

A pesar de realizar todos los ejercicios que te he comentado, no significa que te curarás al poco tiempo. Este es un trabajo que conlleva paciencia y dedicación hasta lograr el resultado esperado.

Realiza los ejercicios diariamente pero siempre teniendo en cuenta tener cuidado de agravar la lesión en tu cuello. Algunas pequeñas acciones que puedes hacer durante tu día para aliviar el dolor propio de este malestar son:

  • Si hablas por teléfono, sosténlo con tu mano, no con tu cuello.
  • Mantén siempre una postura erguida. Si te vas a sentar, hazlo lento y con cuidado y siempre apoyando enteramente tu espalda en el respaldo de la silla.
  • Tanto la pantalla de tu computadora, televisor y celular debes colocarlas a la altura de tu ojos.
  • Sube el reposacabezas del asiento de tu automóvil.
  • Emplea almohadas ergonómicas y duerme boca arriba.
  • Flexiona tus rodillas cuando intentes elevar algo del suelo.
  • Durante tu jornada laboral, cambia de postura varias veces.
  • No uses bolsos pesados. Cámbialos de hombro durante el día.
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