Dolor en el ojo

El ojo es un órgano del sentido de vista del sistema sensorial. Ha evolucionado con el fin de detectar la luz. Se compone de un sistema sensible a los cambios de luz, capaz de transformarlos en impulsos neuronales. Existen diferentes tipos de órganos detectores de la luz, según su sensibilidad. Están presentes en una multitud de seres vivos y van desde los ojos más simples (que detectan los contornos según si sus campos visuales están iluminados o no) hasta los más complejos (como los ojos humanos y los de otros homínidos) que permiten proporcionar lo que se llama sentido de la vista.

La mayoría de organismos complejos -incluyendo los mamíferos, los pájaros, los reptiles y los peces- disponen de dos ojos. Pueden estar situados en un mismo plano, lo que permite definir las imágenes de forma tridimensional (visión binocular, propia de los humanos). De lo contrario pueden estar situados en diferentes planos, obteniendo imágenes separadas (visión monocular), como los conejos o los camaleones.

¿Por qué me duele el ojo?

Hay muchos motivos por los que puedes sentir dolor en el globo ocular y voy a enseñartelos a continuación:

Ametropías

Las ametropías, o defectos de enfoque en la retina, pueden ser:

  • Astigmatismo: es un problema del ojo que normalmente viene de la curva que hay en la córnea, lo que no permite el enfocar de una manera clara los objetos que se encuentran próximos o lejanos.
  • Hipermetropía: en el que hay una dificultad de enfocar objetos cercanos.
  • Miopía: en que hay una dificultad de enfocar objetos lejanos.
  • Presbicia: también llamada vista cansada, en la que no permite que el ojo enfoque al cien por cien de su capacidad normal.

Inflamaciones en el globo ocular

  • Conjuntivitis: ocurre cuando se inflama la membrana mucosa que recubre el interior de los párpados de los vertebrados, que se llama conjuntiva, y que se propaga en la parte anterior del glóbulo ocular. Las conjuntivitis pueden ser: eubacteriana, Víricas, Alérgicas, producidas por cuerpos extraños o traumáticas.
  • Queratoconjuntivitis seca: se presenta cuando las glándulas lacrimales producen pocas lagrimas. La queratoconjuntivitis seca generalmente se puede presentar en personas que no tienen otros problemas de salud en personas mayores, dado que la producción de las lágrimas se hace menor con los años. En muy raras ocasiones puede relacionarse con artritis reumatoide, lupus eritematoso y otros trastornos parecidos. La falta de vitamina A es habitual en países del tercer mundo donde la nutrición es deficiente.
  • Queratitis: es una úlcera que afecta a la córnea. Esta lesión puede aparecer por culpa de algunos tipos de virus o bacterias o por más y diversas causas, como heridas causadas por objetos externos o también si se hace mal uso de lentillas o algunos medicamentos.
  • Uveítis: se produce cuando se hincha la úvea, que es una lámina que hay en el ojo y que está alojada entre la esclerótica y la retina,  que es la que lleva la mayor parte de sangre a la retina, y es una de las causas del ojo rojo. Produce en muchas ocasiones pérdida de visión, de curso lento y progresivo, dolor y sin secreciones, lo que lo hace diferente de otros causantes del ojo rojo como la blefaritis, conjuntivitis y el chalacion. También se suele utilizar este término para referirse a cualquier tipo de hinchazón  del ojo. Suele cursar con cierta intolerancia a la luz (referencias, deslumbramientos, etc.) y requiere un exhaustivo examen del fondo del ojo. Puede afectar uno o ambos ojos.

Otras causas

  • Acromatopsia: es la incapacidad de percibir los colores. Es una enfermedad genética, congénita y estacionaria. También se utiliza este término cuando los efectos de este tipo han sido producidos por algún tipo de accidente.
  • Degeneración macular: por edad es ocasionada por degeneración, daños o deterioro de la mácula lútea. La mácula es una capa que también es sensible a la luz y que se encuentra en la parte posterior del ojo, en la parte central de la retina, esta área da la agudeza visual que permite al ojo percibir detalles finos y pequeños.
  • Cataratas: es la lente opaca, que impide el paso de los rayos de luz. Van provocando una pérdida de visión poco a poco que con el tiempo puede terminar en ceguera. Las cataratas son indoloras, y su principal síntoma es una disminución de la visión. Constituyen la principal causa de ceguera en todo el mundo.
  • Ceguera:  Es cuando se pierde por completo o al menos de una manera parcial el sentido de la vista. Hay varios tipos de ceguera parcial dependiendo del grado y, como la visión reducida, el escotoma, la ceguera parcial (de un ojo) o el daltonismo.
  • Glaucoma: ocurre cuando se degeneran las fibras del nervio óptico. Puede ser agudo o crónico.
  • Nictalopía: es la deficiencia visual en ambientes mal iluminados.
  • Nistagmo: es un movimiento involuntario e incontrolable de los ojos.
  • Retinopatía diabética: es una consecuencia de la diabetes, causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que riegan con sangre la retina. El daño de los vasos sanguíneos de la retina puede tener como resultado que salgan hacia fuera fluidos o sangre. Cuando la sangre o líquido que sale de los vasos lesiona o forma tejidos fibrosos en la retina, la imagen que recibe el cerebro ya no es correcta y suele percibirse de una forma borrosa.
  • Estrabismo: es cuando un ojo y el otro se descoordinan y va cada uno hacia un lado, yendo los músculos oculares por su cuenta. Esto impide fijar la mirada de los dos ojos en el mismo sitio y esto provoca una visión binocular incorrecta que altera la estereopsis (percepción de la profundidad) del sujeto.
  • Queratocono: es una condición no habitual, en la que la córnea (la parte que está en la cara delantera del ojo y que es transparente), está adelgazada de una forma poco común y protruye hacia adelante. Queratocono literalmente significa una córnea en forma de cono.

Dolor globo ocular

¿Quieres saber más sobre el ojo?

En la gran mayoría de vertebrados y algunos moluscos, el funcionamiento de los ojos se basa en permitir la entrada de la luz y proyectarla en un panel de células sensibles llamado retina, situada en la parte posterior del ojo , donde la luz es detectada y convertida en señales eléctricas que son transmitidos al cerebro a través del nervio óptico. Estos ojos son típicamente casi-esféricos y están cubiertos de una sustancia transparente y gelatinosa llamada humor vítreo; contienen una lente de enfoque llamada cristalino y, a menudo, un músculo llamado iris que regula la cantidad de luz que entra.

Los ojos de los cefalópodos, los peces, los anfibios y las serpientes tienen normalmente lentes con una forma fija, y utilizan un sistema telescópico para enfocar la visión similar al que se utiliza en las cámaras.

Ojos compuestos de una libélula
Los ojos compuestos se pueden encontrar en los artrópodos (insectos y animales similares) y están formados por un número elevado de pantallas simples que ofrecen una imagen pixelada (y no imágenes múltiples como a menudo se piensa). Cada sensor tiene su propia lente y sus celdas fotosensibles. Algunos ojos tienen más de 28.000 sensores, ordenados de forma hexagonal, y que pueden dar un campo de visión completa de 360 grados. Estos ojos son muy sensibles al movimiento. Algunos artrópodos (la mayoría de estrepsípteros), en cambio, tienen ojos formados por un número de pantallas pequeño, cada una de ellas con una retina capaz de crear una imagen, que proporciona una visión con múltiples imágenes. En este caso, orientando los ojos a diferentes ángulos, el cerebro puede obtener imágenes con una resolución angular muy precisa.

Los trilobites, actualmente desaparecidos, tenían unos ojos compuestos únicos. Utilizaban cristales de calcita para formar las lentes de sus ojos, a diferencia de la mayoría de artrópodos, que tienen los ojos blandos. En cambio, en cuanto al número de lentes: se podían encontrar variaciones desde uno hasta el millar de lentes por ojo según el individuo.

Algunos de los ojos más simples, llamados ocelos, se pueden encontrar en animales como los gusanos, que no pueden ver, en el sentido normal de la palabra. Tienen celdas fotosensibles, pero no lentos ni ningún otro medio para proyectar las imágenes en las celdas, y se limitan a distinguir entre la presencia de luz y la oscuridad. De esta manera, los gusanos se protegen de la luz directa del sol. Las arañas saltadoras tienen ojos simples, organizados en un array de ojos pequeños, que permiten conseguir una visión suficiente para buscar sus presas y cazarlas. Algunas larvas de insectos como las orugas contienen ojos de estructura intermedia (stemmata) que les ofrece una imagen muy poco definida.

Evolución del ojo

La evolución de una estructura tan compleja como el ojo humano (basado en la proyección de las imágenes) ha sido una cuestión difícil de resolver en la teoría de la evolución. Darwin trató el tema de la evolución de los ojos en su Origen de las Especies:

La suposición de que el ojo, con todo su inimitable inventario para ajustar el foco a diferentes distancias, para admitir diferentes cantidades de luz, por la corrección que realiza de la aberración cromática y esférica, haya podido producirse por selección natural, parece – confieso con toda libertad- absurda en todos los sentidos. La razón me dice que, si se puede demostrar la existencia de los diferentes grados entre un ojo perfecto y complejo y otro de imperfecto y simple, cada uno útil para el ser que lo posee, y si, además, tenemos en cuenta que los ojos casi nunca varían ligeramente y que las variaciones son inherentes, cosa totalmente cierta, y que cualquier variación o modificación de un órgano debe ser siempre útil al animal bajo una situación de cambio en sus condiciones de vida; entonces, la posibilidad de creer que un ojo perfecto y complejo puede haberse formado por selección natural, si bien nada es imposible para nuestra imaginación, puede considerarse prácticamente inexistente.
A pesar de la precisión y la complejidad del ojo, los análisis teóricos de la evolución del ojo, llevadas a cabo por Dan-Erik Nilsson y Susanne Pelger (Nilson and Pelger, 1994, Proc Biol Sci), demostraron que un órgano óptico primitivo podría haber evolucionado hasta un ojo complejo como el humano, en un periodo razonable de tiempo (menos de un millón de años) simplemente a través de pequeñas mutaciones y por selección natural. David Berlinski, simpatizante del Diseño Inteligente y profesor de Oxford, criticó estos hallazgos, incluyendo a las críticas que el trabajo no había utilizado ningún simulación con ordenador (algo que era esencial para muchos científicos, pero a la que habían renunciado los autores), y críticas sobre sus métodos científicos en general. Los autores originales y otros científicos pro-evolución cuestionaron las críticas de Berlinski.

Los ojos en varios animales muestran una adaptación a sus necesidades. Por ejemplo, las aves rapaces tienen una agudeza visual mejor que los humanos y otros pájaros, como los murciélagos, que pueden ver la luz ultravioleta. Las diferentes formas del ojo, por ejemplo entre vertebrados y moluscos, se citan normalmente como ejemplos de evolución paralela. Sin embargo, el desarrollo del ojo es considerado por muchos expertos como monofilético, es decir, todos los ojos modernos, variados como son, tienen su origen un mismo ojo que se cree que evolucionó hace 540 millones de años.

Por el conocimiento que tenemos sobre los ojos de los vertebrados y los moluscos, han existido en la naturaleza etapas funcionales intermedias que son una ilustración de la cantidad de variedades y peculiaridades de la construcción del ojo. En el modelo monofilético, estas variaciones son menos ilustrativas en los ojos de los invertebrados, como ocurre con los artrópodos, pero como estos ojos son demasiado simples, se supone que hay algunos estados intermedios que aún no se han encontrado.

  • Ojo-punto: Un simple parche de celdas fotosensibles, bastante común entre los invertebrados pequeños. Puede detectar la luz ambiental. Físicamente similar a los parches receptores del gusto y el olfato. Algunos organismos cubren el punto con una especie de celdas transparentes.
  • Ojo-agujero: El parche adopta gradualmente una forma cóncava, que garantiza la posibilidad de discriminar la dirección de la luz, tanto mejor, cuanto mayor es la profundidad. Estos ojos se vieron por primera vez en gusanos que vivieron hace mucho tiempo, y se encuentran hoy en día, en algunos invertebrados vivos.
  • Ojos de cámara porosa: Semejante al agujero, la apertura de la cámara logra percibir las imágenes reales, y permite el sentido de la direccionalidad y de las formas. Actualmente se ha encontrado en el Nautilus.
  • Ojos de cámara porosa con capa protectora: Una superficie de celdas transparentes previene la contaminación y la infección de parásitos. En este caso, el interior de la cámara segrega un humor transparente dedicado a optimizar la recepción de la luz ya sea realizando un filtrado de color, consiguiendo un índice de refracción elevado, bloqueando la luz ultravioleta o permitiendo la posibilidad de trabajar dentro y fuera del agua. El tipo de capa, en la mayoría de los casos, está directamente relacionado con el tipo de cáscara o piel del organismo (normalmente proviene de la muda del animal).
  • Ojos con varios humores: Las celdas transparentes que cubren la apertura están formadas por dos capas, separadas por un líquido. Este, básicamente es un líquido circulatorio que lleva oxígeno, nutrientes, residuos, con funciones de inmunidad, que permitía darle un grosor y aumentar la protección. A esto, se le suman varias interfaces entre sólidos y líquidos que aumentan el potencial óptico, permiten ángulos de visión estrechos, mayor resolución de imágenes, o ambos a la vez. Otra vez, la división de las capas viene originada de la muda de la piel; el líquido intracelular depende normalmente de la profundidad de la capa. Esta composición no se ha encontrado nunca, y tampoco se espera encontrar nunca, ya que la fosilización raramente conserva los tejidos suaves.

Procesos de la formación del ojo en mamíferos

En la formación del ojo hay una inducción en cascada, inducciones múltiples entre poblaciones de células. Esto quiere decir que unas células modifican el patrón de expresión génica (hace que exprese otros genes) de otros mediante sustancias que segregan. La inducción en cascada es para diferenciar Dolor en el globo ocularlas poblaciones celulares, pero también para mantener el orden anatómico y que cada parte del ojo esté donde toca para que el órgano sea funcional.

Primero se forma una expansión lateral (una por ojo) del diencéfalo (región más anterior del encéfalo, proencèfal) que va creciendo y acercándose a la epidermis de la región encefálica, formándose la vesícula oftálmica o óptica. Al estar suficientemente cerca de la epidermis, el diencéfalo induce al epitelio epidérmico, que prolifera y se engrosa. La región engrosada es la placoda oftálmica. La placoda ipso facto empieza a invaginar formando la vesícula del cristalino que induce a la placoda a plegarse sobre sí mismo, dando lugar a una estructura en forma de copa, la copa oftálmica. La capa pigmentada sintetiza melanina y se forma la retina pigmentaria en la capa interna de la copa oftálmica. En la cara externa se forma otra capa más gruesa que formará la retina neural y los fotorreceptores (conos y bastones). La luz rebotará en la capa pigmentada e irá a los conos y bastones. Las otras 6 capas de la retina captan las señales de los bastones y los transmiten al nervio óptico que está al pie de la copa. A continuación, la vesícula del cristalino pierde el contacto con la epidermis. Se produce una modificación del patrón de expresión génica de las células de la vesícula del cristalino y comienzan a sintetizar unas proteínas especiales llamadas cristalinas, que se acumulan en capas dentro de las células hasta que hacen una estructura transparente. Debido a este proceso, se produce una nueva inducción, ahora en el mesodermo que separa el cristalino del exterior. Estas células mesodérmicas toman 2 posibles caminos de diferenciación:

  • Células mioepiteliales: no son epiteliales, son musculares lisas que acumulan pigmentos de diferentes colores. Además, las células se disponen radialmente en el centro del cristalino, dejando un agujero en el centro. Se está formando el iris, el diafragma que controla la cantidad de luz que entra. Otras células no pigmentadas se disponen radialmente a uno de los ecuadores del cristalino, por detrás del iris. Estas pueden modificar el ángulo de curvatura de la lente, dependiendo de si se contraen o no. Con la edad, forman enlaces covalentes en lugar de puentes de H y pierden capacidad de adaptación del ángulo de curvatura.
  • Fibroblastos: formarán una estructura de protección del ojo, por delante de las otras estructuras. Es la córnea, formada por colágeno y con estructura de tejido fibroso. Las fibras de colágeno se ordenan, lo que en otras fibras no pasa. Según las fibras van formándose, se colocan en capas, fibras paralelas entre ellas. Una capa de la otra se sitúan 90 ° respecto entre ellas.

La composición de la matriz amorfa donde están inmersas las fibras, hace que tengan un índice de refracción igual que el del colágeno y, por tanto, la estructura es transparente. Con la edad, las fibras de la córnea pueden formar enlaces covalentes entre ellas y se forman las cataratas. Por delante de la córnea está la esclerótica, una monocapa de epitelio cúbico que no afecta para nada al paso de la luz.

Enfoque del ojo

Para que los rayos de luz se puedan enfocar, se deben refractar. La cantidad de refracción necesaria depende de la distancia a la que esté situado el objeto que se intenta enfocar. Un objeto distante necesitará menos refracción que uno próximo. La mayor parte de la refracción se produce en la córnea, que tiene una curvatura fija. El resto de la refracción necesitada tiene lugar en el cristalino. Al envejecer, el ser humano va perdiendo esta capacidad de ajustar el enfoque, deficiencia conocida como presbicia o vista cansada.