Hay un dicho popular que dice que “No sabemos lo que tenemos hasta que nos duele algo” y si alguna vez has tenido dolencias de cualquier tipo sabrás que es verdad.

En nuestro día a día vivimos perfectamente y sin acordarnos de la salud en ningún momento hasta que llegan esos fastidiosos dolores que hacen que sea imposible concentrarse en nada e incluso te cambian el carácter.

Es algo que no se puede controlar, solo sabemos cuando empieza pero nunca cuando va a terminar y esa frustración también influye en nuestro malestar.

Es una sensación desagradable que está asociada con el sistema nervioso central, por lo que cualquier animal que lo tenga lo padece en determinados momentos de su vida.

Hay una ciencia que estudia las dolencias que se llama algología y es a partir del siglo veinte cuando empiezan a surgir especialidades para ayudar a paliarlo  como la Anestesiología.

Aunque puedes pensar que padecer una dolencia es algo molesto, porque en realidad lo es, el dolor tiene una utilidad fundamental que nos mantiene vivos y es que nos avisa cuando se está produciendo algún daño en nuestro cuerpo y gracias a esto podemos actuar.

Si no sintiéramos nada cuando sufrimos un daño durariamos poco tiempo vivos, imagínate por ejemplo que te estuvieras quemando los pies con una estufa, acabarías ardiendo sin darte cuenta. El cerebro manda señales a la zona concreta donde se está produciendo el daño para que podamos reaccionar y estas señales son lo que sentimos como dolor.

Una definición más técnica sería la de que es una sensación interna percibida por un organismo cuando el sistema nervioso detecta un estímulo nociceptivo. La persona experimenta una sensación extremadamente desagradable, que en ocasiones no se puede soportar y que puede tener como consecuencia el acto reflejo de retirarse (a escala de miembros y de las extremidades) o un cambio de postura del cuerpo en general. Con ello, también pueden designarse los padecimientos de carácter sentimental, como el duelo, la pérdida de un ser querido por fallecimiento o ruptura amorosa lo que sería un dolor emocional.

Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), «Es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión tisular real o potencial, o descrita en los términos que evocan tal lesión.» También añade toda una serie de consideraciones como:

  • Es lo que el paciente dice que le duele.
  • Está modulada por el aprendizaje dentro del entorno en el que crece el paciente.
  • Es un fenómeno subjetivo; el paciente es el que mejor puede informar sobre lo que siente.

También existe el dolor crónico que se produce cuando alguna afección en nuestro cuerpo no remite se sigue mostrando de una manera continuada.

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Características del dolor

Hay algo muy importante a tener en cuenta, sus características, porque gracias a ellas podemos identificar lo que le está pasando a un paciente y administrarle el tratamiento adecuado, son como mensajes que el cuerpo nos lanza.

Una de las básicas sería la localización ya que si tenemos el dolor en un sitio determinado del cuerpo podemos identificar dónde se encuentra el problema, por ejemplo:

También se pueden sacar conclusiones teniendo en cuenta el tipo, si son punzadas, presión, dolor continuado en la zona etc…

Otros factores que también se utilizan para diagnosticar mejor el problema y la solución son por ejemplo la duración que tiene, la frecuencia con la que se produce o su intensidad.

También se puede producir irradiación y esto ofrece datos sobre lo que nos ocurre, la irradiación es cuando comienza en un punto y se desplaza hasta otro, como por ejemplo cuando se tiene dolor de espalda y llega hasta el talón del pie.

Los síntomas y signos acompañantes también se tienen en cuenta a la hora de ofrecer un diagnóstico, cuando hablamos de síntomas nos referimos a cosas como náuseas o diarrea y en referencia a los signos algun ejemplo podría ser sudores o palidez.

También tenemos que hablar de los factores agravantes que son los que producen más dolores en la zona y los atenuantes que son los que lo disminuyen, por ponerte un ejemplo si tienes una caida y te haces daño en una pierna, un factor agravante sería salir a correr y un atenuante descansar en una cama.

En ocasiones algún medicamento ha provocado el mismo y esa es una de las cosas que también se preguntan para determinar qué está pasando.

Dolor de barriga

Factores que influyen en el dolor

Hay factores que influyen directamente en él, los hay físicos pero también psicológicos y pueden intervenir en que sea más fuerte o más moderado.

Por supuesto el nivel cognitivo influye en esto que estamos hablando, cuanto más conscientes estamos, más molestias podemos sentir.

La edad y el sexo influyen, es de todos sabido que las mujeres tienen una capacidad extrema para soportarlo cuando hay temas de por medio relacionados con sus hijos por ejemplo y en referencia a los años se pueden dar muchos factores, puede que alguien más adulto sienta menos dolores en algunas situaciones por su experiencia o que sienta más porque conozca las posibles consecuencias de lo que le está pasando.

El tipo de persona también incide directamente en el, si el estado de ánimo es positivo y se toma las cosas de la mejor manera posible, sin duda va a ser menor, pero si estamos deprimidos la mala sensación puede ser más grande.

La experiencia es un grado y en este caso también, influye totalmente, puede que hayamos tenido dolencias grandes previamente relacionadas o no con las actuales y que hagan que sepamos lo que va a pasar y nos duela menos, o quizá el miedo producido por alguna experiencia anterior puede agravarlo.

En definitiva como habrás podido comprobar los dolores tienen mucho de mental también e influyen cosas externas que a priori podríamos pensar que no tienen importancia.

A todo esto hay que añadir que el nivel cultural o económico, el ambiente en el que nos encontramos, los lazos afectivos que tenemos consolidados en el momento del mismo, todo este tipo de cosas tienen una relación directa con cómo nos duelen las cosas.

En estos tiempos que corren tenemos mucha más información de la que tenían nuestro antepasados, es por eso que hay dolores que preocupan por las implicaciones que creemos que pueden tener (aunque pueden no ser nada grave, claro está).

También hay otros dolores que nos suelen dar mucho miedo como por ejemplo el de el brazo izquierdo que suele estar asociado con infartos o el de los testículos que como el de senos se asocian con enfermedades peligrosas.

Todos los dolores son molestos, de eso no cabe duda, ¿Quien no ha sufrido ese terrible, el de pies en una larga jornada laboral y ha respirado tranquilo en el momento de poder quitarse los zapatos?.

Y qué me dices de uno de los dolores míticos por excelencia,  el de muelas, ese que no te deja pensar en nada, sólo puedes estar concentrado en que te duele y en nada más, no puedes descansar correctamente ni desarrollar ninguna actividad con la normalidad de siempre.

Por todas estas cosas es por lo que hemos decidido crear doloren.com, porque creemos que es un tema importante y en el momento en el que lo necesites queremos estar ahí contigo.

Dolor de cabeza

Fisiopatología

La fisiopatología tiene 4 componentes: la nocicepción, la percepción consciente, el sufrimiento y el comportamiento.

Nocicepción

El sistema nociceptivo es el encargado de detectar y procesar correctamente la sensación de dolor. La detección se produce a través de mecanismos periféricos y mecanismos centrales.

Tipos de nociceptores

Los nociceptores forman parte de los mecanismos periféricos de detección. Estos son terminaciones nerviosas y podemos distinguir dos: Aδ y C

  • Fibras A delta: Estas se subdividen en diferentes tipos, beta, gamma y delta. De estos subtipos las fibras A delta son las que conducen los impulsos nociceptivos. Son fibras de diámetro pequeño y mielinizadas que conducen impulsos nerviosos relativamente rápidos que pueden coger velocidades de entre 5 a 50 metros por segundo. Conducen el llamado “primer dolor”. Estas fibras se pueden activar por estimulación química, térmica o mecánica.
  • Fibras C: Este tipo de fibras se caracterizan por una conducción lenta, a diferencia de las fibras A, y conducen el llamado “segundo dolor”. Son estructuras no mielinizadas o amielínicas. Aproximadamente, hay 200 fibras tipo C por centímetro cuadrado de piel. Estas se pueden subdividir en: peptidérgicas o sensibles a la capsaicina y No peptidérgicas.

Percepción del dolor

La percepción puede ser muy amplia. Hay muchos tipos de dolor que a la vez dependerán de factores externos. Los tipos están marcados por la variedad de nociceptores. Cada persona tiene una percepción diferente.

Sufrimiento

El sufrimiento es una reacción negativa de nuestro organismo. Su etiología es multifactorial, es provocado por el sentimiento de miedo, ansiedad, inseguridad, depresión, etc.

Comportamiento del dolor

El comportamiento es el resultado final de todo el proceso. Resultado de la combinación del dolor y del sufrimiento. Este puede ser diferente entre individuos.

Malestar general

Clasificación

Según cronología

Puede clasificarse habitualmente como agudo o crónico.

  • El agudo se caracteriza por que dura poco tiempo pero es muy fuerte, que surge de una forma rápida pero sólo dura por un corto periodo. Es una forma que tiene el cuerpo de avisarnos de que estamos sufriendo alguna lesión en algún pedazo de nuestra piel o por una enfermedad. Normalmente se encuentra centralizado en un área antes de esparcirse. Habitualmente responde bien con las medicaciones. Se pueden relacionar alteraciones psicológicas leves como la ansiedad.
  • Originalmente se definía como el que duraba un periodo de seis meses o superior. Ahora se define como aquel que persiste más tiempo que el curso de tiempo asociado con una lesión en concreto. Constante o intermitente, huye de su propósito, en tanto que no ayudar al cuerpo a evitar o curar el dolor que está asociado. A menudo es mucho más difícil de tratar que el agudo. Se piensa que no ofrecer un tratamiento adecuado para el mismo puede derivar en la aparición del dolor crónico. Asociado a síntomas psicológico graves como depresión.

Según localización

  • Dolor visceral: Este se produce en órganos internos, estructuras viscerales del aparato respiratorio, aparato digestivo, aparato circulatorio, etc. Es continuo, sordo y profundo y a menudo se puede irradiar a otras zonas.
  • Dolor somático: Está producido por una activación de los nociceptores de la piel, huesos y partes blandas. Es agudo, bien localizado y constante. Por ejemplo, dolor de artritis o dolores musculares. Generalmente, se tratan con antiinflamatorios no esteroides (AINE).

Según patogenia

  • Dolor neuropático: En 2007 la IASP dio una nueva definición de dolor neuropático  “Se origina a consecuencia directa de una lesión o dolencia del sistema somatosensorial”. Se produce por un estímulo directo al Sistema Nervioso Central o periférico. Se trata con antiepilépticos y corticoides.
  • Dolor nociceptivo: Se origina por estimulación anormal de los nociceptores somáticos o viscerales.
  • Dolor psicógeno: intervienen factores como miedo, ansiedad, desconocimiento del proceso de enfermedad, etc.

Factores que modulan el dolor

Existen múltiples factores psicológicos y físicos pueden dar en cada individuo una percepción distinta del dolor, unas veces amplificando y otras veces disminuyendo.

  • Sexo y edad.
  • Nivel cognitivo.
  • Personalidad: Estado de ánimo, expectativas de la persona, que producen control de impulsos, ansiedad, miedo, enojo, frustración.
  • Momento o situación de la vida en que se produce.
  • Relación con otras personas, como familiares, amigos y compañeros de trabajo.
  • Aprendizaje de experiencias previas.
  • Nivel intelectual, cultura y educación.
  • Ambiente: ciertos lugares (ejemplo: lugares ruidosos, o con iluminación intensa) tienden a exacerbar algunos dolores (ejemplo: cefaleas).

Evaluación del dolor

Hoy en día, se dispone de muchos parámetros para medir el grado de dolor de un individuo. Asimismo para valorarlo es necesario realizar un examen físico, psicológico y una historia clínica para obtener la información más grande posible. Puede ser muy diferente entre las personas. Por este motivo, hay toda una serie de factores que hay que valorar: localización del dolor, tipo de dolor, intensidad, patrones de dolor, factores predisponentes, factores que disminuyen el dolor, síntomas asociados, etc.

Hay que tener en cuenta que cada persona tiene una experiencia diferente. El paciente es la persona que podrá describir y expresar mejor el dolor.

Hay toda una serie de escaleras, adaptadas a diferentes pacientes que permiten hacernos una idea del nivel de dolor que tiene el individuo.

Ordinal de Keele

Es una escala de valoración verbal. Consiste en valorar la intensidad del dolor preguntando directamente al individuo. Los valores que se pueden obtener son:

No dolor: 0
Ligero: 1
Moderado: 2
Intenso: 3
Insoportable: 4

Escala visual analógica (EVA)

Esta escala es una de las más utilizadas de forma habitual en los centros de hospitalización. Consiste en una línea horizontal de 10 cm. En uno de sus extremos tiene el concepto de no dolor con puntuación 0 y en el otro dolor máximo e insoportable 10. El paciente debe valorar su grado de dolor poniendo una puntuación de 0 a 10.

Inferior a 4: Leve o moderado.
Entre 4 y 6: Moderado- grave.
Superior a 6: Muy intenso.

Escala facial de Wang

Esta escala es muy utilizada en los pacientes pediátricos. Se mide a partir de los gestos y expresiones faciales del individuo.

Escala del dolor de la OMS

El dolor es un factor que provoca alteraciones a nivel holístico a los individuos: físicas, psíquicas y sociales. Por este motivo, es relevante tratar y controlarlo para mantener una buena calidad de vida de los individuos. Cuando está asociado a un proceso neoplásico incrementa la relevancia de controlarlo para mantener el confort del individuo.

En 1986 la OMS publicó “Escalera terapéutica del dolor” estandarizar un método o protocolo para tratar y controlar las dolencias procesos neoplásicos.

Primer escalón (Dolor leve)

En el primer peldaño de la escalera terapéutica encontramos los fármacos no opioides combinados con fármacos coadyuvantes. Estos fármacos se administran cuando el dolor, a valorar previamente mediante la escala EVA, es de entre 1 y 3. Antiguamente, el fármaco más conocido y utilizado de este grupo era el ácido acetilsalicílico pero actualmente es el paracetamol.

  • Analgésicos antiinflamatorios no esteroideos (AINE): Aspirina, ibuprofeno, diclofenaco, ketorolaco.
  • Otros: Paracetamol, metamizol (Nolotil), etc.

Los fármacos del primer escalón tienen el llamado “techo terapéutico” es decir, llega un momento en el que por más dosis de fármaco que se administre no se incrementa la analgesia. Tiene un máximo.

Segundo escalón (Dolor moderado)

En el segundo peldaño de la escalera terapéutica encontramos los fármacos opioides débiles más los AINE y fármacos coadyuvantes. Estos fármacos se administran cuando el dolor, valorado mediante la escala EVA es de entre 4 y 7. El fármaco representante de este grupo es el tramadol.

  • Opioides débiles: Tramadol, codeína, hidrocodona (o dihidrocodeinona, vicodina), dihidrocodeína (dicodin), oxicodona en dosis bajas, propoxifeno, etc.

Tercer escalón (Dolor profundo)

En el último peldaño de la escalera terapéutica encontramos los opioides que se combinan con los no opioides y fármacos coadyuvantes. Estos no se pueden combinar con los opioides débiles. Estos se administran cuando el dolor, mediante la escala EVA, es superior a 7. El fármaco representante es la morfina y sus derivados.

  • Opioides fuertes: Morfina, hidromorfona, metadona, fentanilo, diamorfina, oxicodona de liberación retardada, etc.

¿Y que vamos a ofrecerte?

  • Un listado de los dolores más comunes con toda la información posible sobre ellos.
  • Las posibles causas que los provocan.
  • Las posibles soluciones.

Siempre, absolutamente siempre, hay que consultar con un especialista, el único objetivo de esta web es que encuentres información veraz sobre el dolor que estás padeciendo, bien ordenada y clasificada porque probablemente te sirva para tranquilizarte en un primer momento y en el caso de que el dolor sea común y poco grave, probablemente puedas encontrar soluciones inmediatas para sosegarlo, pero te volvemos a repetir, siempre en temas de salud, lo primero eres tu y tienes que acudir a un medico para que te dé su opinión.

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